
Se está haciendo viral la contrateoría del principio de año en los Idus de Marzo: https://antiguaroma.com/comienzo-enero-roma/.
Dejo aquí un pequeño articulo de aclaración:
Por obra y gracia de la difusión sobre la cultura celtibérica que se hizo con motivo de los largos años de investigaciones en la Ciudad de Segeda en Mara (Zaragoza) se hizo medianamente popular la circunstancia de que el principio de año actual, que se mantiene en la mayor parte del mundo occidental, proviene del inicio de la Segunda Guerra Celtibérica.
Resumiendo: En el 153 a.C. el Senado Romano declara la guerra a Segeda porque estima que la construcción de sus murallas transgrede los Pactos de Graco, establecidos en el 179 a.C. al final de la Primera Guerra Celtibérica, que prohibían el crecimiento y sobre todo la fortificación de las ciudades. Roma decide mandar todo un ejército consular, unos 30.000 hombres, a Hispania- Algo desmesurado para la simple rebelión de una ciudad de menor importancia en los límites del naciente imperio romano, pero eso es otra cuestión- Para evitar que, debido a la distancia, la campaña militar se alargara hasta el invierno el senado decide adelantar la elección de los cónsules, que son los generales del ejército, de los Idus de Marzo a las Kalendas de Ianuarius (Enero) y ese es el motivo por el que se celebra el principio de año en esa fecha. Esta circunstancia es universalmente admitida por la mayor parte de historiadores, y está basada en las fuentes romanas, básicamente Tito Livio:
“Consules anno quingentesimo nonagesimo octauo ab urbe condita magistratum kal. ian. inire coeperunt. Mutandi comitia causa fuit quod Hispani rebellabant.” (Tito Livio, AUC, Periocha XLVIIl,13-14)
Recientemente hay una tendencia, no mal dirigida, a considerar que esto es un bulo creado por el nacionalismo español. No le falta razón de su uso en épocas pasadas como base de la idiosincrasia ibérica, al igual que todo el mito de Numancia. No obstante, hay que recordar que el franquismo no inventa el supuesto bulo, sino que lo utiliza y además el desmentido no hace sino caer en errores tan palmarios como el que pretende desmontar.
En primer lugar, esta teoría, plantea que la elección de los cónsules no marcaba el principio de año en Roma, sino que este venía fijado desde la época de la monarquía (Plutarco - Bioi parallēlloi-Vida de Numa, 18-19) en el mes dedicado a Jano (Ianuarius) ya que este muy arcaico dios, exclusivamente romano, era el que marcaba los principios y finales de las conmemoraciones religiosas. Sin entrar en la complicada esencia del calendario arcaico romano- ¿Diez o doce meses y dónde colocar los meses no numerales? - la fiabilidad de la historiografía romana sobre el período de la monarquía es profundamente dudosa; posiblemente es un compendio mezcla de mitos populares y realidades con el que los autores de época imperial querían establecer una justificación sobre la superioridad de Roma.
Pero, dejando aparte esta disquisición, nada impide que hubiera dos principios de año, uno religioso y otro civil, igual que en la actualidad hay un año civil y otro escolar, por ejemplo. Lo que no hay duda es que el año civil comenzaba con la elección de los cónsules. De lo contrario, teniendo en cuenta que estos tenían como función principal dirigir el ejército, no se justifican las festividades relacionadas con el ciclo de la guerra: la procesión de los Salios con los ancilia, los escudos sagrados; las Equirria; el Quinquatrus o purificación de las armas y el Tubilustrium, todos ellos en marzo o alrededores. Y además los romanos, este es el argumento definitivo, denominaban los años desde la supuesta fundación de Roma, 753 a.C. y, más frecuentemente, por el nombre del cónsul en activo: “el año del consulado de…”, algo absurdo si el año oficial empezara en otra fecha.

Otra cuestión es si realmente la guerra contra Segeda fue el motivo principal de ese cambio de fechas, lo cierto es que a lo largo de las Guerras Macedónicas y otros conflictos en el Mediterráneo Oriental se había visto que el tradicional ciclo guerrero de Roma, de marzo a octubre y ajustado a una polis que tenía sus intereses en la Península Itálica, era profundamente incómodo para unos ejércitos que tenían que desplazarse miles de kilómetros.
Por otra parte, hay otra circunstancia en que se repara poco, quizás por su complicación, la intercalatio. El calendario de época republicana intentaba ajustar el año solar con los meses lunares de 28 días- teóricamente los idus coincidían con la luna llena, asi los idus de Marzo estarían vinculados a la primera luna llena de primavera ¿Les suena? - Un principio bastante lógico de celebración. Esta distorsión del año solar y el año lunar se solucionaba con la intercalación teórica de un mes cada dos años (mensis intercalaris) pero la facultad de aplicarla recaía sobre el pontífice máximo y en virtud de la política del momento parece que no se realizaba con la absoluta escrupulosidad que marcaba la ley (Lex Acilia de intercalando). Este sistema de ajuste subjetivo hizo que el calendario oficial se convirtiera en un caos en que las festividades no coincidían en absoluto con la fecha solar.
Sparavigna intenta desentrañar la confusión de fechas de calendario republicano, obteniendo algunas de estás de la obra de Tito Livio, AUC, en que el autor marca la coincidencia de un hecho relevante con un posible eclipse, y confrontándolas con las fechas actuales dadas para la localización de estos fenómenos en la moderna herramienta del Calendario Astronómico y Espacial CalSKI.
Según estos cálculos el eclipse sucedido en la batalla de Pidna (168 a.C) fue el 21 de junio (fecha solar) y Tito Livio nos dice que fue “Durante la noche que siguió a la víspera de las nonas de septiembre [la noche del 3 al 4 de septiembre] tuvo lugar el eclipse a la hora indicada” [AUC. XLIV.44,37] lo cual da para esa fecha una distorsión de, al menos, dos meses.
Ya que no tenemos ninguna razón para pensar que en los siguientes quince años se hubiera corregido la distorsión del calendario, esta misma razón nos lleva al absurdo de que los idus de marzo se celebraban en el mes de febrero lo cual no parece avanzar en la necesidad de adelantar la partida del ejército por razones climáticas. El motivo, muy posiblemente, fue otro y hay que tener en cuenta que Tito Livio dice “La causa de este cambio en la fecha de las elecciones fue una rebelión hispana”. La teoría climatológica es muy posterior. Como hemos apuntado más arriba es muy probable que el cambio se hiciera por una cuestión práctica que ya se había hecho notar en las guerras en Grecia y se aprovechara la situación, pero ello nos lleva a una nueva visión de la Segunda Guerra Celtibérica. Sin más, y como ejemplo la batalla de la Vulcanalia es probable que tuviera lugar en el mes de junio.
Alberto Gonzalo Monge
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